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SI ME QUIERO MORIR PA’ QUE LLORO

 

Salvador cual araña, teje la vida a su ritmo, un ritmo que lo aparta del amor y algunas veces de su familia. El trata a las personas con que se relaciona como números, pues tal parece que las cifras rigen nuestras vidas: 6402, 70 mil millones, proceso 8000, 1985, M-19, 6 de noviembre, 98 muertos, 11 personas desaparecidas; y más y más dígitos que nos controlan.

Hay dos mujeres importantes en la trama, dos narraciones fuertes y profundas, la hermana y la nueva amiga. Las dos aportan una complejidad emocional a la trama ya que son más dispuestas que el protagonista a la emotividad. Pero como pertenecemos a una sociedad que oprime a la mujer, se ven contenidas, opacadas y hasta silenciadas por Salvador. Creo que en estas circunstancias, tanto hombres como mujeres que vean la película no pueden estar en paz al salir del cine pues se llevan en la memoria una historia tan real que cualquiera puede caer en esa telaraña.

No sé si ‘Salvador’ es un homenaje a esa historia en cierta forma universal, que marca con particularidad los obstáculos enfrentados por el género femenino durante generaciones. Pero hay que aclarar que las mujeres colombianas de hoy no se quedan cociendo en su casa, como cree gran parte de los colombianos. En Salvadorvemos a dos mujeres de mundos opuestos, pero no pueden considerarse del todo heroínas o víctimas de la degradación social. Por otra parte, creo que la película es más un enfrentamiento de tipo detectivesco para el público. Yo la veo más por el lado del misterio a través de un vistazo a la justicia y la frialdad de los bogotanos. El concepto de la verdad, sigue siendo muy importante para muchos de nosotros.

Salvador es distinto, se disfraza para ocultar las derrotas que todos tenemos; él es un perdedor y un fracasado con una voz archivada en los viejos tiempos que no deja recuerdo, es un tipo que fácilmente podría ser un Campo Elías o un Nepomuceno Matallana, personajes que desde las sombras destruyeron con su taimada violencia a todo aquel que les rodeaba.

El final de ‘Salvador’ me recuerda a Gregorio Samsa: se despertó una mañana después de un sueño intranquilo y se encontró frente al espejo convertido en un monstruo. Para los que tengan la acertada decisión de disfrutar este film, tras ver las decisiones tomadas por su protagonista, entenderán y odiaran mejor esta frase.

Con respecto a la parte técnica, la cámara se convierte en una herramienta tan poderosa como la palabra, la película nos recrea con varios momentos contemplativos donde la imagen de los actores a veces transmite incomodidad y otras curiosidad. Salvador se inspira en esos temas de conversación largos de cualquier familia colombiana, pero si usted habla poco o no le gusta conversar, le recomiendo que vea salvador, muy probablemente lo salve del aburrimiento.

Por: Andrés Felipe Durán García

Twitter: @andresfdurang

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